Con la llegada del Día de Todos los Santos, el cementerio de Artomaña muestra una nueva y moderna estética tras su acondicionamiento promovido por la propia Junta Administrativa. Por una parte, se adapta a los nuevos tiempos y por primera vez se han construido doce nichos donde puedan reposar los restos de quienes crucen el umbral de la muerte; así como otros doce columbarios para poder depositar las cenizas de aquellas personas que al fallecer sean incineradas por deseo de sus seres queridos.Hasta ahora el camposanto de Artomaña estaba formado únicamente por cincuenta tumbas en tierra de las que se han eliminado las cruces y aquellos elementos funerarios típicos de estas sepulturas, pero no se han exhumado los restos humanos. En su lugar se ha ajardinado toda la superficie de unos setenta metros cuadrados y se ha instalado un monolito en memoria y recuerdo de aquellas personas que tienen su descanso eterno en este cementerio. En dicho monolito, junto a un grabado de la imagen de la Virgen de La Antigua se lee una placa en la que dice “Recuerdo de todos los aquí presentes E.P.D.” como un homenaje común a todas aquellas personas que descansan en el lugar. La inscripción también incluye los nombres de cada persona.