En conmemoración del día 8 de Marzo, la Asociación de Mujeres Aurreraka invitan a la realización de un test para detectar si se es víctima de MAL-TRATO. Dicho test se adjunta a la izquierda de esta columna. Esta iniciativa se aborda en colaboración con las asociaciones Bizirik (tfno. 663903852; e-mail mujeresbizirik.@gmail.com) y Mujeres que Aman Demasiado, mujeres víctimas de violencia de género (tfno. 688627552; e-mail mqad.bilbao@gmail.com).

Estás siendo MAL-TRATADA si contestas sí a alguna de las siguientes afirmaciones
* Te hace sentir inferior, tonta o inútil. Te ridiculiza, te critica o se mofa de tus creencias (religiosas, políticas, personales).
* Critica y descalifica a tu familia, a tus amigos y a los vecinos o te impide relacionarte con ellos, se pone celoso o provoca una pelea.
* Te controla el dinero, la forma de vestir, tus llamadas, tus lecturas, tus relaciones, tu tiempo.
* Te ignora, se muestra indiferente o te castiga con el silencio.
* Te grita, te insulta, se enfada, te amenaza a ti o a tus hijos o hijas.
* Te humilla y te desautoriza delante de los hijos e hijas y conocidos.
* Te da órdenes y decide lo que tú puedes hacer.
* Te hace sentir culpable: tú tienes la culpa de todo.
* Te da miedo su mirada o sus gestos en alguna ocasión.
* Destruye objetos que son importantes para ti.
* No valora tu trabajo, dice que todo lo haces mal, que eres torpe.
* Te fuerza a mantener relaciones sexuales o a realizar determinadas prácticas.
Teresa San Segundo Manuel
Es de suma importancia detectar cuando hay maltrato, el primer paso para salir del mismo empieza por conocerlo y reconocer que se está sufriendo, pues, como dice Judith Herman en Trauma y Recuperación, Espasa, 2004, p.247: “El conocimiento es poder. La persona traumatizada a menudo se siente aliviada al conocer el verdadero nombre de su condición. Al reconocer su diagnóstico empieza a dominarlo. Ya no está inmovilizada porque el trauma no tiene nombre, y descubre que hay un lenguaje para su experiencia. También descubre que no está sola, otros han sufrido de manera parecida; que no está loca, porque los síndromes traumáticos son respuestas humanas normales a circunstancias extremas; y, finalmente, descubre que no está condenada a padecer para siempre esa condición, sino que puede recuperarse, como lo han hecho otros”.

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