Estación con el indicativo climatológico 1.060 es oficialmente la denominación de la que es conocida popularmente como la Estación Meteorológica de Amurrio, en funcionamiento desde mayo de 1955. Se encuentra en un pequeño cercado en el Instituto Zaraobe a 240 metros de altitud. Su supervivencia es una incógnita por falta de personas que voluntariamente tomen, de forma manual, los datos climatológicos que se registran en este observatorio amurrioarra. Por ello, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Euskadi lanza un SOS. Su delegada Margarita Martín hace un llamamiento a que alguien se anime a ejercer de voluntario o voluntaria de meteorología. “Es imprescindible conseguir personas que midan los datos meteorológicos de Amurrio por el mismo método en el que se han medido siempre, como hasta ahora realizaba Fernando Arregui y con anterioridad Pedro Albizua, es decir, manualmente”.

Fernando Arregui considera que es el momento de pasar el relevo y, aunque la estación de Amurrio también está automatizada, es muy importante continuar recogiendo los datos manualmente porque “la automatización introduce un sesgo de tal categoría en los datos que no es posible comparar aquellos obtenidos con termómetros automáticos que los obtenidos con el termómetro de mercurio. Existe una diferencia tan grande que la serie que se hace con datos automáticos no continúa a la actual, osea existe una ruptura y entonces no es posible comparar datos. Para estudiar el clima y el cambio climático es imprescindible que la serie sea homogénea”. En Amurrio también existe una estación automática, pero AEMET está buscando una persona colaboradora manual “porque sabemos de antemano que los datos de la serie automática no son comparables a los datos de la serie manual que es con la que obtenemos los valores medios. Para que una serie tenga valores medios tiene que tener como mínimo treinta años y no es posible que ninguno de los instrumentos automáticos que tenemos aquí lleguen a durar tanto tiempo. Todos se sustituyen y se modernizan y no podemos establecer ni siquiera una comparación entre los mismos instrumentos automáticos. Por eso es necesario mantener contra viento y marea las estaciones colaboradoras manuales”.

En qué consiste esta tarea

Cada día, entre las siete y las nueve de la mañana, en la garita de la Estación Meteorológica de Amurrio se mide la temperatura actual, la máxima del día anterior y la mínima del día en curso y luego en el pluviómetro se coge un bote de plástico donde está recogida el agua y se mide con una probeta. Así de simple es la tarea del colaborador meteorológico que se realiza en un tiempo máximo de diez minutos, pero, eso sí, todos los días del año. Fernando Arregui califica como “gratificante” su experiencia al frente de la Estación Meteorológica de Amurrio por lo que anima a realizar esta labor. “No requiere ningún esfuerzo, salvo los días de heladas que los aparatos se resienten. Como estas al día de las temperaturas vas por la calle y la gente te pregunta”.

Margarita Martín puntualiza que “si alguna persona interesada dispone de un jardín en su casa se trasladaría hasta allí dicha estación, lo que facilitaría el trabajo ya que al tener la estación más a mano pues nada, abrir la puerta de casa, tomar las mediciones y a los diez minutos terminado. La persona que toma los datos es tan científico como quien los analiza porque contribuye, de forma altruista, con la ciencia”. Luego se anotan los datos en una tarjeta y al final de cada mes se envía con franqueo pagado en destino a la Delegación Territorial de AEMET en Euskadi sita en San Sebastián-Donostia. La prestación de este servicio es totalmente voluntaria ya que, a modo testimonial, se concede una ayuda de 1 euro al día, es decir, 365 euros al año. AEMET corre con todos los gastos de la instalación y del material necesario.

Único requisito: la constancia

Para hacer este trabajo no se requieren estudios de ninguna clase. “Lo que si se necesita -explica Margarita Martín- es una condición poco frecuente: constancia y afición. A la persona colaboradora tiene que gustarle porque en caso contrario no puede soportar ir a la estación días que hay bajas temperaturas o días de mucha lluvia ya que también hay que medir la precipitación. Lo que se necesita es constancia y mucha afición”.