“Andrés Espinosa Etxebarria. El pionero del montañismo en Euskal Herria” es el último libro que ha publicado el vecino de Amurrio Alberto Luengas Otaola y que ya suma su noveno en nueve años. En esta ocasión Luengas, fundador y primer presidente del Grupo de Montaña Mendiko Lagunak de Amurrio, dedica este libro a la figura de Andrés Espinosa Etxebarria que vivió entre los años 1903 y 1985. “Me he permitido, dentro de la modestia de que soy capaz, traer a la luz la somera, pero sentida semblanza de un montañero, para mí, y para los que hayan oído hablar de él, un montañero mítico, que quiero y deseo compartir contigo” así comienza Alberto Luengas la presentación de este trabajo sobre una persona con la que comparte su pasión por la montaña.“Andrés Espinosa Etxebarria, que este es el nombre del afortunado que hizo historia en el alpinismo del País Vasco, es el protagonista de este humilde libro, con el que he querido rescatar su existencia, y sobre todo, sus proezas en el mundo de las ascensiones de las altas montañas”. Luengas asegura que tuvo la suerte de conocer a Andrés Espinosa, que nació en Amorebieta pero veraneaba en Quejana, y tener trato con él e incluso, una vez recorrieron la Sierra Salvada de noche.

Precursor del alpinismo vasco 

Entre las noventa páginas de esta libro Luengas presenta detalles del biografiado, Andrés Espinosa, que considera el precursor del alpinismo vasco, y califica como “un hombre culto, un humanista heredero de la Ilustración, dotado de grandes facultades físicas, pictóricas y literarias. Es un ser sensible, un místico que admira y respeta la naturaleza, un precursor por tanto del ecologismo”. 

Por supuesto Luengas recoge entre otras la ascensión de Espinosa en solitario al Mont Blanc en 1929 y unos días después alcanza la cima del Aiguille du Midi, y posteriormente el Mattershorn o Cervino también en solitario y a esta última cumbre ascendiendo sin cuerdas. Sin duda, Luengas con su trabajo rinde un homenaje a este montañero y presenta su semblanza como un ejemplo. Para escribir el prólogo de este libro ha contado como en otras ocasiones con el historiador amurrioarra Gontzal Oribe Bárcena. Dejamos a Alberto Luengas que con su imparable deseo de escribir seguramente pronto nos sorprenderá con un nuevo trabajo narrativo mostrando sus vivencias o mostrando la vida de personas a las que admira.