Con apenas veintidós años encarnó por primera vez al Olentzero hace ya treinta y un años, allá por la Navidad de 1984. Manolo Plaza Bedmar, vecino de Amurrio, ha registrado en su retina la sonrisa de cientos de niños y niñas. Recuerda como “estaba en el euskaltegi Aek y surgió la idea de un Olentzero para visitar la ikastola y que además debía ser euskaldun” y así comenzó de forma desinteresada con la bonita tarea de convertirse cada diciembre en este entrañable carbonero. En sus rodillas se han sentado niños y niñas de muchas generaciones, la víspera de Navidad, para que haga realidad sus ilusiones en forma de regalos.

Son muchas y variadas las preguntas que cada año le hacen al Olentzero los txikis y tienen curiosidad, por ejemplo, por saber cómo se llama y él siempre les dice la verdad. Así pues, muchos y muchas pequeñas amurrioarras dicen “en mi pueblo el Olentzero tiene nombre y se llama Manolo”. A finales de septiembre comienza la caracterización. “Me dejo barba y ya no me corto el pelo y así potolo y desaliñado aparece en diciembre el carbonero” explica orgulloso Manolo. Y cuando los peques le ven repiten “este es el Olentzero, si es el de verdad, es el de todos los años”.

Sus anécdotas son numerosas pero recuerda una que unifica la inocencia de todos los niños y niñas del mundo. “Cuando vinieron los refugiados bosnios, allá por 1992, se me acercó uno de estos niños y yo le hable en euskera, pero no le hizo falta entenderme, sonrió cuando le entregué el obsequio. Fue un momento especial, con los txikis no hacen falta palabras” comenta el Olentzero Manolo. A este se suman otros muchos momentos emotivos y entrañables como cuando visita a alguna persona enferma. Cada diciembre Olentzero baja del monte y visita varios lugares como centros escolares y residencias de personas mayores, pero para él hay dos sitios que ocupan un lugar especial en su corazón: el Colegio Amor Misericordioso de Menagarai y el Colegio Jesús María de Ibarra en Orozko. Se trata de centros de personas con discapacidad intelectual. “Es precioso e increible el cariño con el que me tratan. Cada año es una bonita experiencia” dice Manolo con una sonrisa de felicidad.

Guk de Oro y pregonero de fiestas

Por su labor de Olentzero, Manolo Plaza recibirá la insignia amurriorra Guk de Oro en su decimocuarta edición, en la gala que se celebrará el próximo 12 de marzo, en Amurrio Antzokia, a las 19:00 horas, acto abierto a toda la población. Además, como parte de la distinción, Olentzero será el pregonero de las fiestas patronales de Amurrio de 2016. Ha sido elegido como destinatario de dicha distinción por la comisión encargada de esta tarea, formada por el Ayuntamiento de Amurrio, Amurrio Bidean (Sociedad para el Desarrollo Local) y Apymca (Asociación de Pequeños y Medianos Comerciantes de Amurrio). Con la concesión de este galardón a Manolo Plaza se pretende agradecer su desinteresada labor, encarnándose todos los años en ese personaje tradicional de nuestras navidades -Olentzero-, transformándose en ese carbonero que trae regalos el día de Navidad a los hogares de Euskal Herria, en resumidas cuentas, felicidad, sobre todo a los más peques de la casa. Desde las entidades promotoras de la designación del Guk de Oro se considera que “Manolo merece el reconocimiento de todo el pueblo de Amurrio por su labor incansable durante años, lo cual permite mantener nuestras costumbres”.

Recibió la noticia de este reconocimiento municipal “primero con sorpresa pero me llena de orgullo y satisfacción, jajajajaja. En serio, es importante el reconocimiento a la labor que se hace. Yo soy la cabeza visible pero detrás está el trabajo de Ohiturak Elkartea que en octubre ya comenzamos con la reuniones para que todo esté preparado en diciembre” concluye Manolo Plaza.