“Los surcos de la vida” es su quinto libro de poemas y ya la portada en la que aparece la imagen de las manos de su padre es la antesala de un reconocimiento y cariño que se constata en esta obra de cincuenta y cinco poemas de amor, desamor y búsqueda interior. “He querido dar un toque de optimismo ya que a pesar de los golpes que da la vida hay que levantarse y seguir adelante” manifiesta muy ilusionada su autora la amurrioarra Inma Díez. Se presentará en Amurrio en el mes de septiembre u octubre y también en Bilbao y Vitoria-Gasteiz.

La poeta reconoce que ha dedicado a este trabajo tres años a escribir y después a seleccionar los poemas y que cada día es más exigente y selectiva. “Podría haber publicado un libro más voluminoso pero al final quise hacer una selección muy concreta de los poemas escritos”. Con la imagen de portada aciertan quienes piensen que uno de sus poemas está dedicado a su padre, otro a su madre, un tercero a su hermana unido a sus recuerdos de infancia y de sus vacaciones en un pueblo de Castilla y el libro en su integridad dedicado a su hijo “porque en los días más grises, recuerdo el mejor regalo que me ha dado la vida”.

Díez define este trabajo como “¡es el libro!. Me siento especialmente orgullosa del mismo y sobre todo muy segura de lo que he escrito”. Esta poetisa reconoce que su abuela le recitaba poemas cuando era pequeña y le gustaba mucho. Unos años después ella es miembro de la Asociación de Escritores de Euskadi y de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña. Además pertenece al grupo literario “Primeros Jueves” de Amurrio. Hasta el momento sus trabajos publicados son “Brumas de plata” (2010), “Tus alas (2011),  “Rumor de nieve” (2012), “Las horas silenciosas (2013) y “Los surcos de la vida” (2016). “Cada vez escribo más verso libre, prosa, me da más libertad a la hora de expresarme dando más importancia al contenido que a la musicalidad. Necesito expresar aquello que siento sin someterme a una métrica y al final me interesa más que el libro llegue a las personas cuando lo lean, eso es verdaderamente lo gratificante”.

INFANCIA

¿Recuerdas cuando la tarde

exhalaba su ritual de colores

y nos balanceaba con sus ligeros brazos?

 

¿Recuerdas el canto sonoro de las hojas

mecidas por el viento

y el sol declinando

entre los tejados en aquél pequeño pueblo

de Castilla?

 

No sé porqué hoy me llegan los rumores antiguos

tu sonrisa leve y radiante

bailando entre los chopos

tus manos suaves extendidas al cielo

queriendo cazar nubes.

 

¿Recuerdas cuando los días eran sencillos

y el frío de las calles

aún no había hecho nido en nuestro pecho?