Lezama celebrará la festividad de San Prudencio el 28 de abril en la ermita del santo con misa a las 12:00 horas. Esta jornada festiva proseguirá con un buen ambiente y jolgorio amenizado por trikitixa y lunch en ese maravilloso enclave natural de dicha localidad. Es una construcción rural, de mampostería, con espadaña de un sólo hueco y remate angular. Presenta un pórtico con tejado de una vertiente apeado en cuatro pies derechos de madera. 

“Esta ermita comenzó llamándose de San Sebastián de Eranegui y está documentada ya a finales del siglo XV. En 1486 el cura de Lezama Martín Martínez de Arriaga dejaba una donación ‘para la obra y alumbraría de San Sebastián‘, por lo que por esos años debía estar en obras, no sabemos si de nueva planta o de reforma. En una visita pastoral de 1678 se constataba su estado ruinoso, así que se repara en torno a 1680” explica Isabel Mellén, miembro de Álava Medieval/Erdi Aroko Araba.

En una visita pastoral de 1791 se mandaba reparar de nuevo la iglesia, “además de que se mandaba enterrar una imagen de un crucificado del altar del medio que en esa época calificaron de ridícula, por lo que, casi con total probabilidad, era medieval, ya que en la etapa neoclásica despreciaban el arte medieval. Tuvo bóvedas de tabla hasta que en 1825 se mandó poner bóveda de yeso, las actuales” añade Isabel Mellén.

En 1855 encontramos por primera vez a esta ermita de Lezama con la advocación de San Prudencio. En 1644 es cuando se nombra a San Prudencio patrón de Álava, aunque se rastrea su devoción desde el siglo XV. Isabel Mellén nos aclara que “el hecho de que se trate de un santo que se comienza a implantar con fuerza en el siglo XVII hace que no existan muchas iglesias bajo esta advocación y que sean lugares ya existentes con vocaciones anteriores que se modifican”.

Ocho ermitas y un beaterio

Otros datos curiosos del templo de Lezama son que“en 1906 tenía un cuadro con marco dorado dedicado a San Prudencio y las imágenes perdidas de Santa Marina y San Sebastián. Fue restaurada en torno a inicios de los ochenta. Al oeste hay una puerta tapiada de arco de medio punto. Las figuras se corresponden con restos de otras ermitas. Había en Lezama ocho ermitas y un beaterio. Casi todas ellas privadas, como era habitual en esta zona. El tipo de población dispersa en caseríos propiciaba que cada familia tuviera su iglesia” comparte así Isabel Mellén sus conocimientos sobre la ermita de San Prudencio en Lezama.