El intenso frío registrado la noche del 4 al 5 de enero (-8,5º) llegó a reventar el vaso que mide la evaporación ambiental en la Estación Meteorológica de Amurrio que hace tres años se encuentra bajo la atención de la familia Albizua en su caserío en el barrio Orue. Hasta entonces, esta estación manual nº 1060, había estado en el Instituto Zaraobe desde su instalación en 1955. Es la tercera más antigua de Euskadi después de la Estación del Monte Igueldo (1928) y de Sondika (1947), esta última ya está automatizada.