El COVID-19 llegó devastador a nuestras vidas y tras el impacto inicial todas las personas hemos tenido que reajustar nuestro día a día a nivel familiar, laboral, psicológico, emocional… quedándonos en casa, realizando teletrabajo o trabajando en las empresas, comercios y establecimientos de primera necesidad, cuerpos de seguridad, bomberos, protección civil, voluntariado…, manteniendo las normas de protección establecidas para evitar en la medida de lo posible los contagios del coronavirus. Y en primera línea trabajando el personal sanitario. En estas circunstancias y ante las evidentes necesidades de material sanitario para trabajar con protección, muchas personas a nivel individual o reajustando la producción en sus trabajos se han puesto manos a la obra para ayudar de forma inmediata. Ejemplo de estos casos es los hermanos Llano, Imanol, vecino de Amurrio, e Iñaki que desde su pyme, Kopas en el Polígono de Murga en Ayala en la que habitualmente trabajan siete personas, han fabricado 4.000 pantallas antisalpicaduras para proteger a las personas con mayor riesgo de contagio por el COVID-19, debido al trabajo que desempeñan. 

Iñaki Llano comenta tajante que desde el primer momento tuvieron claro que tenían que hacer algo en esta situación. “Fue un shock, no fuimos conscientes hasta que la ola nos atrapó. De repente peligra tu salud, alimento, forma de vida como habíamos entendido la vida hasta ahora. Ante el mar de dudas se suscita la pregunta: ¿qué podemos hacer?. Miramos a nuestro alrededor y llegamos a la conclusión que con la maquinaria y el material que teníamos podíamos fabricar pantallas antisalpicaduras”. 

Soluciones

Empezaron a hacer prototipos y dieron con un par de soluciones buenas, consecutivas en el tiempo, que luego han ido evolucionando dado las necesidades existentes. “Teníamos que pensar como trabajar con unos materiales que se adaptaran en formatos, capacidad y características a lo que requerían las personas ante esta pandemia. Empezamos a trabajar en impresión 3D que es una magnífica tecnología, pero que tiene una limitación que es la velocidad de producción y ese era un contratiempo ante la necesidad urgente de estos elementos, así que pensamos en el láser y entre las dos tecnologías hemos conseguido sacar adelante una producción aceptable para nosotros, primando desde el primer momento la máxima seguridad a la hora de realizar todo” prosigue satisfecho Iñaki Llano. 

Estas pantallas antisalpicaduras completas, es decir, con los tres elementos (soporte o diadema, pantalla transparente y goma que lo sujeta) se han suministrado directamente a sanitarios y personal de limpieza en los hospitales de Txagorritxu, Cruces, Galdakao y Basurto; y en las residencias y centros de atención diurna de personas mayores de Amurrio, Llodio-Laudio y Ayala. “Entre una empresa comercial y el servicio público hemos priorizado siempre a los segundos aunque intentamos abastecer a todos”  dice Llano.

Y esa labor solidaria ha hecho que estas pantallas protectoras también viajen kilómetros desde Ayala hasta Soria.“Después del dramático llamamiento que se hizo desde Soria no nos lo pensamos y al día siguiente, a través de un amigo que vive allí, les hicimos llegar cincuenta piezas para que las distribuyeran en centros sanitarios” continúa Iñaki que reconoce que “las acciones a veces producen sinsabores pero nos quedamos con lo positivo y si con este trabajo hemos evitado una docena de contagios ya supone haber limitado la propagación del virus”.

Una tumbona y una manta

Aunque ahora ya tienen todo más controlado y cuentan con un sistema que les permite dejar trabajando las máquinas durante doce horas y pueden ir a dormir a casa, Iñaki recuerda pensativo dos momentos: “aquí delante tengo mi tumbona con una manta que durante los primeros días ha suplido mi cama, ya que al principio había que cambiar los filamentos a las máquinas mientras estas producían y también escuchar a mi hijo decir ¡aita que no te vemos! y explicarle que ahora toca paliar, en la medida de lo posible, las consecuencias de la pandemia” .

Los testimonios de las personas, su gratitud y su apoyo en todos los sentidos es el impulso para poder seguir adelante.“Sin la gratitud ciudadana hubiera sido imposible. Se me hace un nudo en la garganta cada vez que pienso en algunas situaciones que nos han hecho llegar las personas y el agradecimiento que han mostrado al recibir el material sanitario” finaliza Iñaki Llano. La gratitud se ha demostrado de muchas formas y los detalles se han sucedido como recibir presentes en forma de queso, chorizo, sidra o un trozo de pastel casero con una nota que concluye: “Zuetaz harro gaude!! – Txapeldunak!!”.